«¿Pero no significan lo mismo?» Aunque no pasa nada por confundir los términos, no tienen el mismo significado. La RAE tiene varias definiciones para ambas palabras, aunque solo he escogido un par de ellas.

Ordenar: 

 Colocar de acuerdo a un plan. Ejemplo: Ordenar los recibos por fechas.

Organizar:

Establecer o reformar algo para lograr un fin. Ejemplo: Ordenar los recibos y archivarlos.

Voy a visualizarlo con un ejemplo para ver la diferencia entre los dos términos.

Imagina la típica caja de costura con sus hilos mezclados con las cintas, los botones sueltos, agujas, dedales, imperdibles, cintas métricas, alfileres, velcros… de todo menos quizás algo básico: unas tijeras.

Como nunca encuentras nada has decidido ponerla en orden. Lo primero que harás será vaciar la caja y empezar a separar cada cosa con su pareja: agujas juntas, hilos recogidos, dedales juntos, lo que no sirve a la basura, etc. A esta tarea se la denomina Ordenar.

Una vez finalizada la primera tarea, decidirás con que te quedas y lo guardarás en la caja, procurando dejarlo colocado en pequeñas cajas o estuches. Esto se llamaría Organizar.

El mismo ejemplo vale para la caja de medicamentos: Vacías la caja, eliminas los caducados y guardas los que están en buen estado. También vale para la caja de herramientas, los cajones de la cocina o de la oficina, etc.

En el desorden no hay ningún tipo de discriminación.

En serio, no importa la edad, la profesión, la educación, las aficiones… en el desorden no hay discriminación. La falta de orden afecta a cada uno en diferentes niveles.

Hay personas que son muy brillantes en sus profesiones. Tienen una abultada agenda que manejan sin ningún tipo de problema: reuniones, citas, trabajos pendientes, formación de equipos, viajes, etc. Ellos controlan su entorno profesional. Pero cuando llegan a casa, el entorno les controla a ellos, incluso con ayuda externa en las tareas del hogar, no logran tener en orden su casa, su despacho o su armario.

En cambio, hay otras personas que su entorno personal lo tienen organizado pero al enfrentarse a emprender un reto profesional se encuentran con un caos tremendo simplemente con papeles y documentos.

Recuerdos de cuando había magia en el hogar.

Seguro que recuerdas en la infancia y adolescencia cuando ibas al colegio o instituto, que salías de casa dejando la cama sin hacer, el pijama por ahí, la ropa sucia por allá, la toalla tirada, restos del desayuno en la mesa… pero al volver a casa: la cama estaba hecha, la ropa en los cajones, las toallas en su sitio, la mesa recogida… Parecía Magia.

De pronto, un día te independizas y descubres que cuando llegas a casa «¡¿Qué ha pasado?!» Sin darte cuenta, todo es una montaña: montonera de ropa, pila de platos y vasos, volcán de papeles, cd´s desperdigados…. La magia ha desaparecido de tu vida.

No era magia y lo sabes ahora, alguien se encargaba de ordenar y organizar tus cosas. (Si aún no lo has hecho, dale las gracias de corazón).

Te sigue gustando tener tus cosas ordenadas, pero ahora tienes menos tiempo debido a tu trabajo, estudios, nueva familia, vida social… y sin querer todo se va acumulando.

Quieres que alguien te ayude a organizar tus cosas pero ¿a quién se lo pides? ¿A tu madre? ¿A la persona que limpia tu casa? ¿A tu secretaria o secretario? ¿Al amigo que ha leído el libro de Marie Kondo?

Todos tratarán de ayudarte a recoger y ordenar lo mejor que puedan pero ante tanta acumulación, el trabajo debería hacerlo un Organizador Profesional.

Espero que esta información te sea de utilidad. Si quieres comentar, sugerir o pedir algún consejo no dudes en contactar.

Gracias por tu atención y ¡Hasta pronto!

 

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