Existen diferentes motivos por los cuáles nos cuesta desprendernos de los objetos.

El motivo principal, pero no el único, suele ser el emocional. El objeto evoca un momento determinado, a una persona concreta o un  lugar especial. Este gesto de guardar los objetos nos ata emocionalmente.

Otro motivo es el valor económico. Te costó mucho dinero y lo mantienes aunque no le des ningún uso.

La justificación de que te costó mucho esfuerzo conseguirlo, también te ata al objeto.

Otro pretexto suele ser el por si acaso. «¿Y sí un día quiero hacer fondue?». Lleva en tu casa una década y solo lo has utilizado un par de veces, y al principio. «¿y sí un día viene mi suegra y no ve el jarrón que me regaló y nunca me gustó?». Si se diese el caso, puedes explicarle con toda tranquilidad porque no está: «No pega con la decoración», «Era muy voluminoso», «Se rompió sin querer», «Se lo di a mi primo que lo usa más que yo»…

También tenemos como argumento las mil excusas que nos ponemos y no cumplimos: «lo voy a arreglar», «lo voy a usar», «seguro que algún día me vale», «lo voy a customizar»…

 

¿Realmente lo necesito?

Cuando tenemos demasiadas cosas pero no sabemos cómo desprendernos de ellas lo primero que debemos pensar es: «¿qué utilidad tiene para mi este objeto? ¿Realmente lo necesito?

Piensa que los objetos que para ti no tienen ningún uso, encontrarán siempre a alguien que le dé una utilidad. No pienses en lo que supuso para ti (gasto, emoción, esfuerzo…) piensa en dar, donar, regalar y el concepto será diferente. Sentirás más satisfacción. También tienes la opción de venderlo y te quedarás satisfecho igualmente.

 

Observa tu armario abarrotado

¿Usas todo lo que tienes? ¿Vas a usar todo lo que tienes?

Seguramente conoces a alguien que se pondría alguna de las prendas que no usas, algún centro donde donar o incluso venderlo si está en buen estado.

Hay que evitar atarse a los objetos o prendas y disfrutar realmente de lo que tienes. Si no lo usas y ocupa espacio ¿no será mejor qué lo tenga alguien que pueda darle algún uso?

 

Los objetos no son parte de un decorado

Hay objetos que parecen que forman parte del decorado como en el teatro. No les prestamos atención pero ocupan un espacio necesario para otros usos. Si nunca te gusto el cuadro de la cacería de ciervos ¿por qué sigue en la pared? Si el jarrón que te regalaron te da mal rollo porque te recuerda a una urna ¿por qué lo mantienes en la estantería? Si esos libros no los has leído y no lo vas a leer porque, o bien no te gusta el autor, o el tipo de letra es muy pequeño, o el motivo que sea ¿vas a dejarlos ocupando ese precioso espacio?

 

Hay que desprenderse de archivos

Hace años un compañero de trabajo me comentó que se había descargado 1000 películas  y 3000 canciones. Desde entonces hasta ahora se han estrenado muchísimas películas y tropecientas mil canciones. Mi pregunta en ese momento fue: «Si trabajas, si te gustan las cañitas en las terrazas, ir con tus amigos de viaje ¿De verdad tienes tantas vidas para ver todas esas películas y oír toda esa música?» Seguramente no lo creas pero la acumulación de archivos, aunque sea en la nube y no se vean, sigue siendo acumulación.

 

Pequeños retos para empezar

Puedes plantearte pequeños retos para empezar a desprenderte de algunas cosas.

 

1. Despejar la mesa.

Piensa en que uso quieres darle a la mesa. ¿Va a ser una mesa para comer o para depositar bolsos, objetos y papeles? Si has decidido lo primero, aprovecha y tira todo aquello que tienes encima de la mesa que no vale para nada.

2. Deshacerte de mínimo 5 prendas.

Elige mínimo 5 prendas de tu abarrotado armario y decide qué hacer con ellas: regalar, donar o vender.

3. Tirar papel.

Periódicos, revistas, sobres vacíos, recibos que no valen, catálogos, cupones descuento pasados de fecha, etc. A su contenedor

4. Comprobar si están caducados los medicamentos.

Los que estén caducados al depósito que tienen en las farmacias.

5. Donar 5 juguetes en buen estado

No solo hay que hacerlo en Navidad, los niños juegan todo el año.

6. Donar 5 libros a una biblioteca

En principio, solo admiten narrativa. Informarse antes de ir a la biblioteca.

7. Hacer una limpieza de tus archivos digitales.

Empieza borrando del escritorio de tu ordenador todos esos archivos que ya no utilizas. Parece que no, pero ocupan espacio y saturan la pantalla.

 

Estos gestos no van a despejarte la casa, pero a lo mejor  es el inicio para provocar un pequeño movimiento a tu favor.

Hay que aprender a deshacernos de los objetos, ya que la acumulación tiene mucho peso en las emociones. A veces esas ataduras emocionales no nos dejan avanzar, y simplemente con el gesto de despejar el entorno logramos despejar la mente.

Espero que esta información te sea de utilidad. Si quieres comentar, sugerir o pedir algún consejo, no dudes en contactar.

Gracias por tu atención y ¡Hasta Pronto!

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